Señales

.

No sé cómo empezar, todo me marea, me siento aun dentro de un remolino, uno que no tiene fin y a la vez que no terminará conmigo, no del todo.

Imagino, antes de dormir, que las palabras fluyen a mi alrededor pero nunca lo suficientemente cerca como para entenderlas y pierdo el flujo del tiempo, así como a las personas que están conmigo. Ya no sé cómo catalogar las cosas que siento, no sé cómo nombrar lo que quiero y lo que deseo evitar, tengo miedo a que todo pensamiento esté erróneo y el ser que me tiene atada a su órbita escupa sobre mí. Tengo miedo de todo, y al mismo tiempo me da asco tener miedo.

Temo a temer. ¡Qué sorpresa!

Lágrimas se escapan aquí y allá. Sé que lo quiero todo, tengo mi meta. No necesito un milagro, ni la seguridad. Pero ahora no sé cómo llamarle a las cosas, cómo ordenarlas, y por alguna razón esto me hace correr voluntariamente de vuelta al remolino. Tengo miedo a hacerlo mal. A caer y no poder levantarme esta vez. Y temo a este sentimiento, se supone que las personas que están encaminadas no sienten esto. No me estoy mintiendo a mí misma, pero siento que estoy engañándome intentando decidir.

A veces tienen todos razón, otras veces no. ¿Creen que se cómo explicarles? Termino disculpándome o arruinándolo.

Estoy cansada. No debo estar cansada.  ¿Siempre escribiré, en la seguridad del pozo de mis pensamientos?

Las armas están cargadas. Las señales están en todas partes y aun no quiero soltar. Me veo a tu lado como algo que está mal, y al mismo tiempo algo que está fuera de tu alcance. Las palabras siguen su paso y me dejan atrás. No es que esté atrás, pero tampoco estoy donde debería estar. Sé las respuestas, sé que hacer pero aun así quiero poder ponerle nombre a lo que siento realmente sin miedo.

¿Siempre escribiré para ti?

Las llamas caen del techo quemando mi sentido común. No tengo permitido hacer un mal movimiento, no hay naturaleza que me escude. No hay vuelta atrás.

Las señales están en todas partes. Ya has dicho que no. Pero no quiero reflexionar sobre tu negativa, no alcanzo las palabras. Tengo miedo a preguntar, no por la pregunta, sino por la posible reacción que me deje sin reparo. Deseo estar en la dulce compañía de la soledad, frente al rio, con el sol calentando mis parpados. Que fácil era amar, hablar y confiar. Que fácil es olvidar todo lo que se ha construido. Que rápido puedes darme algo y luego arrebatármelo. Soy una pecadora, me temo que no puedo responderte. Las señales me dan respuestas y aun no sé qué hacer con ellas. Las cenizas siguen enrojeciendo mi nariz, dificultando mi visión, no puedo alcanzar las palabras. Mis pulmones arden.

Grito hasta caer.

Dibujo de la increíble artista Alexandra Levasseur.
Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s