Confusión

Hace unos días en una larga espera para tomar el bus que me lleva a mi calurosa pero acogedora casa, él y yo nos abrazábamos y llenábamos de cariño sin reparos, habían muchas personas en fila. Era muy feliz puesto que tenía distracción, no tenía que escuchar las discusiones ni quejas de los demás, las que más de una vez por día me dejan pensando por horas en una posible solución, cuándo estaba muy cerca del principio de la fila un hombre al que no había notado anteriormente, aunque bueno, con él casi no noto nada a mi alrededor, pero bueno esa es harina de otro costal, en realidad no creo haberlo notado aunque estuviera sola, el personaje pasaba desapercibido. En fin este hombre nos dice con un tono sarcástico, algo socarrón y tintado de molestia

-Miren pero ¿A ustedes no les enseñaron modales en su casa? ¿No ven que hay niños y los están viendo? Llevo desde allá atrás viéndoles besuquearse(…)

Les juro que podría entender la posición del señor, de haber sido nuestro comportamiento inapropiado o “sucio” aun cuando sabemos que todo esto es un tabú estúpido, un mal entendido de las reglas sociales. Decidimos no prestar atención pero el señor no pareció importarle nuestra falta de atención y continuó con su cháchara

-Pero es que no piensan – Y aquí viene lo que me hizo estallar -¡Yo a esta (refiriéndose a una menuda señora a su lado), me la como, la pico en pedacitos, le hago de tó’ pero en la casa!

Los niños a su alrededor le miraron y yo me volteé sin más, realmente no podía callarme luego de eso

-¡Con qué moral – Solté -¿No escucha lo que usted dice? ¿Eso es mejor a que nosotros estemos abrazados? –O algo así continué diciendo, aun abrazada de él, quien intentaba besarme, para molestarle o para ignorarle, y me pareció algo gracioso así que lo dejé pasar…. Por un minuto, el señor pareció no tener respuesta.

Cuándo tuve que subir sola al bus mi mente entonces estaba libre de distracciones y mientras se llenaba la unidad observé detenidamente el ambiente: Buhoneros de mal aspecto, borrachos, hombres en franelillas con ojos rojos, mujeres con niños en brazos fumando, sentía que no muy cerca de allí fácilmente un robo estaba en proceso, un hombre gritándole a una mujer, los policías sentados escribiendo mensajitos…. ¡Y al señor le preocupaba lo que nosotros demostrábamos allí, abrazados!

De verdad, hay que prestar atención a cuál es el problema, qué es lo que enseña a los niños el definir que está bien y que no. Después nos quejaremos porque los niños son muy prematuros en el sexo ¿Es porque yo abrazaba a mi novio en una parada de autobús? ¿O porque aquel hombre lo marcó como indebido?

Así de fácil se transversa un gesto.

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